En este contexto nacional de efectiva ausencia de política estatal energética, entre los expertos no deja de haber consenso respecto de varios puntos álgidos referentes a qué hay que hacer: debemos ahorrar energía -particularmente electricidad-, debemos hacer que crecientemente el transporte -principalmente el público- pase a depender de la electricidad no producida con petróleo, y debemos de producir electricidad solo con fuentes renovables y no contaminantes. Pero la falta de una política energética categóricamente ambientalista, solidaria y progresista, impide que se avance por esos derroteros.
La carencia de tal política hace que el consumo de energía siga aumentando, porque prácticamente no hay educación al consumidor ni decisiones tecnológicas y económicas para el ahorro, y que, además, no se fomente contundentemente la explotación creciente de fuentes de energía renovable, propias y no contaminantes, y se “pene” las de signo contrario.
En un ámbito de actividad humana tan capital y dinámico como el de la producción y consumo de energía, hay conceptos muy claros en todo el orbe, como el de que la demanda de energía es ascendente y que ésta, particularmente la electricidad, es un insumo cada día más indispensable para satisfacer todas las necesidades y deseos humanos. Pero así como hay conceptos irrebatibles, y también avances tecnológicos gigantes en la esfera de la generación, el uso y el ahorro, asimismo hay permanente incertidumbre y controversia respecto de en qué fuentes y con qué tecnologías las sociedades deben de invertir y confiar en el corto y en el largo plazos. En esto incide no solo el hecho de que la investigación científica es muy copiosa, diversa y alentada por intereses distintos, lo que hace que sus resultados sean muy heterogéneos, sino también el hecho de que hay fuerzas políticas y económicas muy poderosas que pujan por opciones disímiles y hasta contrarias, las cuales ni siquiera son estables sino permanentemente cambiantes, a tono con el dinamismo del sector energético y del proceso de conocimiento científico e innovación que se da en función de él. Tal dinamismo y mutabilidad se ven ilustrados –mundialmente- por la relegitimación, que se está dando en Europa y otras regiones, de la explotación de la energía nuclear, hasta hace muy poco rechazada por todos los ambientalistas y sectores decisivos de la clase política; y nacionalmente se ven ilustrados por el despunte de la discusión sobre la pertinencia de la explotación geotérmica en áreas silvestres protegidas.ç
La edición No. 37 (correspondiente a junio-2009) de la revista semestral AMBIENTALES viene dedicada al tema CÓMO SATISFACER LA CRECIENTE DEMANDA ELÉCTRICA EN COSTA RICA. Su contenido es el siguiente:
(1) René Castro, José A. Porras y Gustavo Jiménez: ALTERNATIVAS PARA EL MEJOR APROVECHAMIENTO DE LA ELECTRICIDAD EN COSTA RICA
(2) Leiner Vargas: PRODUCIR MÁS ENERGÍA: CÓMO, CUÁNDO Y CUÁNTO
(3) José María Blanco: EFICIENCIA ENERGÉTICA: UNA ESTRATEGIA DE POLÍTICA PÚBLICA EN CENTROAMÉRICA
Y además:
Andrea Montero y José Aurelio Sandí: CONTAMINACIÓN DE AGUAS POR EL BENEFICIADO DEL CAFÉ EN COSTA RICA, 1840-1910
Para leer esta edición en línea: http://www.ambientico.una.ac.cr/A37.pdf
Para acceder a la versión impresa: 22773688;
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